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Las metodologías activas a infantil son formas de enseñar donde los niños son protagonistas. En lugar de quedarse sentados todo el día escuchando, participan con el cuerpo, la mente y las emociones.
Algunos ejemplos comunes son:
- Aprender a través de juegos.
- Hacer proyectos sobre temas reales.
- Resolver pequeños retos en grupo.
- Explorar con los sentidos: tocar, oler, mover cosas.
- Usar cuentos, música o arte para aprender conceptos.
Estas metodologías ayudan a que los niños entiendan mejor lo que aprenden, y que lo recuerden durante más tiempo. Descubre más sobre cómo elegir un centro educativo con metodologías activas.
¿Por qué se usan cada vez más en las escuelas?
Porque se adaptan mejor a cómo aprenden los niños. En los primeros años de vida, los niños aprenden tocando, probando, mirando y preguntando. Necesitan moverse, jugar y descubrir cosas por sí mismos.
Las metodologías activas en infantil permiten todo eso. Les dan libertad para experimentar, pero dentro de un marco seguro y con objetivos claros. Además, ayudan a que los niños estén más motivados. Se sienten importantes, escuchados y valorados.
Por eso, muchas escuelas innovadoras ya las han incorporado a su forma de enseñar. No es una moda: es una necesidad.
Beneficios reales de las metodologías activas
1. Los niños aprenden mejor
Al participar en actividades reales, los niños entienden mejor los conceptos. Por ejemplo, si hacen un proyecto sobre las plantas, no solo leen sobre ellas: las siembran, las riegan, observan cómo crecen y hacen dibujos o juegos relacionados.
Esto hace que el aprendizaje sea más profundo y duradero.
2. Potencian la creatividad
Las actividades activas despiertan la imaginación. Los niños inventan historias, resuelven problemas y crean cosas nuevas. Todo eso es muy valioso en su desarrollo.
3. Fomentan la autonomía
Los niños aprenden a tomar decisiones, a organizarse y a confiar en sus ideas. Se sienten capaces. Eso mejora su autoestima.
4. Mejoran las relaciones sociales
Al trabajar en equipo, los niños aprenden a escuchar, compartir y colaborar. También aprenden a resolver conflictos de forma respetuosa.
5. Hay más motivación
Cuando el aprendizaje se convierte en una experiencia divertida, los niños tienen ganas de ir a la escuela. Se sienten felices y seguros. Y eso es clave para aprender bien.
Descubre por qué más familias eligen escuelas con proyectos activos.
¿Qué desafíos presentan?
Aunque tienen muchas ventajas, también hay retos que superar. Aquí te explico los más comunes:
Formación del profesorado
Para aplicar estas metodologías, los docentes necesitan formación específica. Deben saber cómo organizar los espacios, cómo guiar a los niños y cómo evaluar sus avances.
Tiempo y recursos
Preparar actividades activas lleva más tiempo que una clase tradicional. A veces también se necesitan materiales variados. Por eso, no todas las escuelas lo implementan fácilmente.
Cambiar la forma de evaluar
Las pruebas tradicionales no siempre sirven para valorar lo que aprenden los niños en estas metodologías. Se necesita observar más, escuchar, y hacer evaluaciones continuas.
Aceptación de las familias
Algunas familias no entienden bien estas formas de enseñar. Creen que “si no hay libros o deberes”, no se aprende. Por eso, la escuela debe explicar con claridad cómo funcionan las metodologías activas y por qué son eficaces.
¿Cómo saber si están funcionando?
Una buena forma de saber si las metodologías activas están dando resultados es observar cómo se comportan los niños:
- ¿Tienen ganas de ir al cole?
- ¿Hablan de lo que han aprendido con ilusión?
- ¿Participan con entusiasmo?
- ¿Se comunican mejor con otros niños?
- ¿Resuelven problemas de forma creativa?
Si la respuesta es sí, es muy probable que estas metodologías estén generando un impacto positivo.
¿Son para todas las escuelas?
Sí, pero con adaptación. No todas las escuelas tienen los mismos recursos. Pero incluso con poco, se pueden aplicar principios de las metodologías activas a infantil. Lo más importante es el cambio de mirada: ver al niño como protagonista, respetar sus tiempos y ofrecerle experiencias reales de aprendizaje.
¿Cómo puede una familia apoyar este tipo de educación?
Los padres y madres también tienen un papel clave. Algunas formas de apoyar el aprendizaje activo en casa son:
- Escuchar al niño cuando cuenta lo que hizo en clase.
- Valorar sus ideas, aunque sean simples.
- Hacer pequeñas actividades juntos: cocinar, plantar una semilla, leer cuentos.
- Evitar la presión por resultados “perfectos”.
- Confiar en el proceso educativo, aunque sea distinto al que conocieron de pequeños.
Las metodologías activas en infantil sí funcionan. Ayudan a que los niños aprendan mejor, con más ganas y de forma más completa. Desarrollan no solo la parte intelectual, sino también la emocional, social y creativa. Conecta con profesionales que impulsan la educación activa.



