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Un ciberataque ya no es algo lejano ni exclusivo de grandes corporaciones. Hoy cualquier empresa, desde una pyme hasta una organización internacional, puede convertirse en objetivo. Los ataques son más frecuentes, más automatizados y mucho más rentables para los delincuentes digitales. Por eso, anticiparse es la única ventaja real que existe.
En 2026, la pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo. Y lo más importante, cómo responder.
Seguridad informática ante nuevas amenazas cibernéticas
La seguridad informática ha cambiado. Antes bastaba con un antivirus y copias de seguridad básicas. Ahora los ataques combinan engaño, automatización y fallos humanos.
Los ciberdelincuentes utilizan herramientas que buscan vulnerabilidades de forma masiva. Si detectan un punto débil, entran en cuestión de minutos. Muchas veces ni siquiera hace falta “hackear” sistemas complejos: basta con un correo de phishing o una contraseña repetida.
Entre las amenazas más comunes están:
- Ransomware que bloquea archivos y exige rescate.
- Phishing dirigido a empleados clave.
- Accesos remotos mal protegidos.
- Fallos en aplicaciones web.
- Sistemas sin actualizar.
Por eso resulta clave realizar análisis periódicos con expertos en seguridad cibernética que identifiquen vulnerabilidades antes que los atacantes.
Ransomware y phishing cómo funcionan hoy
El ransomware sigue siendo el ataque más rentable. Primero se infiltra, luego cifra datos y finalmente exige un pago. Sin embargo, el verdadero problema no es el rescate, sino la paralización del negocio.
Imagina no poder facturar durante una semana. O perder el acceso a tu CRM, contabilidad o agenda comercial. Ese impacto económico suele ser mayor que el propio rescate.
El phishing, por su parte, es cada vez más sofisticado. Los correos parecen legítimos, incluyen logotipos reales y mensajes urgentes. Un solo clic puede abrir la puerta al atacante.
Para reducir riesgos conviene:
Buenas prácticas básicas
- Activar autenticación en dos pasos.
- Formar al equipo en detección de correos sospechosos.
- Limitar privilegios de acceso.
- Mantener sistemas actualizados.
- Supervisar accesos en tiempo real.
Aun así, estas medidas no sustituyen una auditoría de seguridad profesional que simule ataques controlados para comprobar la resistencia del entorno.
Auditoría de seguridad y test de penetración
Una auditoría de seguridad permite analizar servidores, redes, aplicaciones y configuraciones. No se trata solo de revisar, sino de identificar qué pasaría si alguien intentara entrar.
El test de penetración va un paso más allá. Consiste en simular un ataque ético para encontrar puntos de entrada antes que los delincuentes. Es una práctica cada vez más habitual en empresas que manejan datos sensibles.
Además, estos procesos ayudan a cumplir normativas y a demostrar compromiso con la protección de datos.
Qué evalúa un análisis profesional
- Configuración de servidores.
- Seguridad en aplicaciones web.
- Accesos remotos.
- Gestión de contraseñas.
- Sistemas en la nube.
Si quieres reducir la exposición a un ciberataque, lo recomendable es apoyarte en servicios especializados en hacking ético y auditoría avanzada que identifiquen fallos antes de que generen pérdidas.
Desarrollo seguro y protección de datos empresariales
Muchas brechas no ocurren por ataques externos complejos, sino por errores en el propio desarrollo de software. Aplicaciones internas, plataformas web o herramientas móviles pueden contener fallos que faciliten accesos no autorizados.
Por eso es importante que cualquier desarrollo digital incorpore revisión de código y pruebas de seguridad desde el inicio.
Además, la protección de datos no solo es una obligación legal. También es una cuestión de reputación. Una filtración puede afectar la confianza de clientes y socios durante años.
Entre las acciones más eficaces destacan
- Revisiones periódicas del código.
- Monitorización continua.
- Copias de seguridad segmentadas.
- Protocolos de recuperación rápida..
- Planes de respuesta ante incidentes
Cuando ocurre un incidente, contar con servicios forenses especializados permite identificar el origen, recuperar información y evitar que vuelva a suceder.
Continuidad operativa y disponibilidad de sistemas
Uno de los tres pilares de la ciberseguridad es la disponibilidad. No basta con proteger datos; los sistemas deben seguir funcionando.
Un ataque puede generar:
- Interrupción de ventas.
- Caída de plataformas online.
- Pérdida de comunicaciones internas.
- Bloqueo de operaciones críticas.
Por eso, además de prevenir, hay que planificar la continuidad del negocio. Esto incluye entornos seguros, segmentación de redes y planes de recuperación estructurados.
Cómo empezar hoy mismo
Prepararse ante un ciberataque no requiere detener la actividad. Se puede empezar con pequeños pasos y avanzar hacia una estrategia integral.
Primeros movimientos recomendados
- Evaluar el estado actual de la infraestructura.
- Detectar sistemas obsoletos.
- Revisar permisos de acceso.
- Establecer protocolos de copia de seguridad.
- Programar una auditoría externa.
El mayor error es pensar que “nunca pasa nada”. La mayoría de empresas atacadas creían lo mismo hasta el día en que dejaron de operar.



